Me van a permitir que hoy, este blog, no recoja noticias, sino un comentario personal sobre alguien que nos ha dejado: Ximo Roca.
He titulado el comentario afirmando que mi vida hubiera sido diferente sin Ximo Roca. Estoy seguro d ello porque gracias a él trabajo en lo que trabajo y practico el deporte que practico.
Lo conocí gracias al tenis de mesa. Su hermano, Pepín, empezó a jugar con mi hermano Serique, y la afición se quiso convertir en club, y en ese club, en sus inicios. Ximo fue pieza fundamental. Como jugador no destacó, pero sí que lo hizo como "hombre de todo". Convirtió la trastienda de la tienda de cortinajes familiar, en Carlos Sartho, en la sede del club. Allí nos recibía, tramitaba licencias, organizaba viajes... En mi adolescencia él se encargó de acompañarnos en los desplazamientos. En la memoria de todos los que eran entonces mis compañeros están los viajes con la "Siata" a Alcoi, nuestro primer Campeonato de España Juvenil en Tarragona, en el que todos compartimos habitación. No compartí el viaje a mis compañeros a otro, el de Salamanca, pero lo de la cena del entonces patrocinador, Antonio Puchades, de Chad, es anéctoda habitual en las reuniones. Si no nos hubiera podido acompañar, seguri que no habríamos continuado.
La relación hizo que compartieramos momentos y celebraciones familiares. Conocí a su hermano Ricardo, a su padre (buen pintor), a su mujer, a su cuñada... Sin él no hubiera seguido jugando a tenis de mesa, y sin el tenis de mesa, que sigo practicando, seguro, mi vida sería diferemte.
El tenis de mesa me dio mi trabajo. Ximo, de buena escritura y lectura, facilitaba la información del tenis de mesa en el programa deportivo de la incipiente Antena-3 de Radio. Cuando no podía acudir me lo pedía a mí. De esa colaboración se pasó a sustituir a Vicent Grau cuando no podía hacer el programa, luego a encargarme de él, de ahí y a la redacción y de ahí a mi situaciób actual. Acabo de cumplir 36 años en nómina. Sin mi trabajo, seguro, mi vida sería diferente.
Hemos compartido barrio. Era fácil reencontrarnos por la calle. Él sacaba a pasear a sus perros (uno de los cuales nunca dejó de ladrarme). Siempre se interesaba por el club de tenis de mesa, del que se fue alejando porque nos fuimos haciendo mayores, pero sobre todo por el fútbol, y en los últimos años por los equipos en los que jugaba su hijo. Oyente habitual de la emisora. Me solía contar sus trabajos para distintas comisiones falleras. Le encantaba encargarse de las "críticas" de los monumentos. Tenía mucha gracia para ello. Defensor de la "terreta" y creador. El mundo fallero le ha honrado. Conocí la noticia de su fallecimiento por lo publicado por la falla de nuestro barrio: Molina-Claret
Hemos compartido cofradía, la Dolorosa. Desde que tengo uso de razón él ha formado parte de ella. Portador, colaborador, cofrade... en los últimos años se encargaba de llevar esa "vara larga" por si habia que levantar algún cable en el que podía engancharse la Imagen. Llegado diciembre siempre preguntaba por la lotería, la última se la vendí antes del verano.
Cuando acudí al tanatorio a despedirme de él, además de las coronas familiares, había dos más: la del PSPV y la del CD Chella. Esa imagen lo dice todo de él: no es imcompatible la política con una cofradía o con ser aficionado y ayudar a un club deportivo. Nunca discutimos de política.
Me he quedado con ganas de algún encuentro más con él, porque, ahora que escribo estas líneas, me doy cuenta de que nunca le dí las gracias. No he sido consciente. Tampoco creo que él me las pidiera. Era así.
Una abrazo a familiares (algunso de ellos también cercanos como Mónica y su hermano Rafa), amigos y conocidos. DEP
Gracias, Ximo: si no te hubiera conocido estoy seguro que mi vida hubiera sido diferente, y mi vida me gusta. Adiós! Nos veremos!
